Es curioso las cosas que uno piensa cuando estas “concentrado” en alguna actividad repetitiva…hoy de la nada me di cuenta que mientras nadaba iba cantando una canción en mi mente…y como si fuera poco no era cualquier canción, creo posiblemente era la canción más estúpida que podría haber ido cantando mientras nadaba…
rain drops falling on my head, and just like the guy whose feet are too big for his bed…(8)
…cuando me di cuenta que iba cantando eso mientras nadaba, salía a respirar, me daba vuelta bajo el agua, etc. etc. me dieron ganas de reír :B y más imbecil me sentí cuando me descubrí en una nueva ocasión pensando en que demonios le pasará por la cabeza a un perro cuando cruza una calle xD
Sin comentarios.
Reviviendo de un martirio de 9 días…a veces me pregunto si de verdad elegí estudiar ing, en realidad si elegí estudiar una carrera como cualquier otra, una carrera “tradicional” como dicen por ahí…y es que más de una vez me he cuestionado por que no elegí estudiar música o artes visuales.
La música siempre me ha apasionado, podría hacer mil cosas pero nunca abandonar a mi música…ni la que escucho ni la que hago (no muy seguido últimamente)…y las artes visuales…me acuerdo que hasta como 2 medio no me llamaban mayormente la atención, pero en 3º y 4º gracias a un profe descubrí que me gustaban, que me resultaba placentero estudiar movimientos artíticos, conocer las ideas subyacentes tras de estos, que me relajaba y me entretenía hacer cosas, crear cosas, tratar de sacar algo bueno…en su momento claro no me pareció tan bueno, pero ahora que lo recuerdo me parece sentir ese placer al ver una obra terminada, y apesar que puede no ser la mejor de las composiciones es únicamente fruto de mi inspiración y eso nadie me lo puede quitar…
Hoy sentí nuevamente ese sentimiento tibio en el interior, esa calma que parece frenar al mundo o que hace que te sientas ajeno al estres y al frenesí con se mueve el resto…no será la gran cosa, pero después de 9 días de trabajo incansable para sacar adelante un proyecto, 9 días en que la tónica era estar concentrado de 9am a 12pm, después de 9 días eternos, saber que lo que hiciste estuvo bien te hace sentir increíble por un instante (a pesar que en un momento le perdí la fe al proyecto)… “…emm…si está bien Rodrigo, estamos ok….
“…entonces con una sonrisa de oreja a oreja me levanté de la silla y guardé lentamente mis cosas, revisando que estuviera todo…computador, cargador, lápiz, artículos varios…los guardé todos en mi bolso, tal como siempre, en el orden estricto que deben llevar para poder entrar en tan reducido espacio…salí conversando con un amigo y sintiendo una calma celestial. Bajo por las escaleras los 4 pisos hasta el -1, me compro un jugo…que bien sabía…naranja, victoria, calma, paz…subo y caminando lento salgo del edificio, caminando lento y disfrutando de mi logro y de mi jugo cruzo el patio, caminando lento y sin perderme detalle miro todo a mi alrededor, el mismo mundo de siempre me parece un ser reanimado, tomado de una nueva dimensión donde hay más alegría y donde la calma me adormece…caminando lento llego al paradero y espero la micro sin la impaciencia de antes…mi pie ya no golpea ansiosamente el piso, mis manos ya no se mueven incansablemente en mis bolsillos ni mis ojos buscan incesantemente en el horizonte el vehículo que me lleve hasta mi hogar…tomo la micro…llego tranquilamente a mi casa…de improviso un día nuevo empezó para mi a las 4pm.
A la cargaaa!!!, suena la voz en el inconsciente colectivo como una rareza en el ambiente, una suerte de liviandad en el aire, como un cálido abrazo que presagia la furia desatada…después sólo resta el ruido de millones de soldados precipitandose al campo de batalla, invadiendo cada centímetro, colonizando cada espacio disponible.
…y la vida continúa, casi como si nada pasara, pequeñas precauciones y la gente atraviesa la contienda con tranquilidad, pequeños escudos para protegerse de los disparos, abrigos para evitar ser alcanzado por una bala furtiva, botas para no pisar un mortal dispositivo.
…y la vida continúa. Comentario obligado al llegar a sus labores es la batalla que acontece. Comentario obligado son los por menores sobre cómo atravesaron el campo de batalla para cumplir con sus labores. Comentario obligado son las condiciones en las que la ciudad afronta la batalla.
…y la vida continúa, de la misma forma como lo ha hecho día tras día…hasta que el mortal encuentro culmina.
El sonido zumbante y rechinante a todo volumen, las mismas caras escudriñando una y otra vez a las mismas caras, las mismas paredes, los mismos escritos…revisando incansablemente el techo y las paredes, mirado una y otra vez el mismo anuncio, como esperando ver un repentino cambio o notar un detalle pasado por alto.
Presos, presos por cerca de 45 segundos, presos en un viaje interestelar a toda velocidad por un agujero de gusano. Mirandose unos a otros, ocultando la mirada unos de otros y mirando discreta pero curiosamente los que haceres de los demás, las formas de matar el interminable viaje de 40 segundos.
Moviendose a máxima velocidad la nave recorre incansable la oscuridad eterna, únicamente rasgada por luces superestelares, blancas y azules, venidas de realidades desconocidas y de tiempos inciertos. Mientras tanto los pasajeros se dejan llevar por la corriente de sus ideas, algunos ensimismados en sus pensamientos, otros atraídos por el que hacer ajeno, los más distraídos en el alguna idea vaga, en alguna imágen espacial proveniete del amplio vacío colindante con las ventanas de la nave o en algún sonido agradable.
Se aproxima el fin del viaje, se hace la luz en el exterior, rostros inquietos esperan afuera. Una voz robótica anuncia la llegada y recuerda la estación, luego llama a la cordura, a reprimir el impulso animal y dar paso al ser social y a la compostura. Primero unos bajan, después otros suben……alarma……se van a cerrar las puertas……cuidado con las puertas……se cierran las puertas, una vez más preso, preso por otros 40 segundos, preso nuevamente en un viaje interestelar hacia otra latitud, hacia una nueva estación.
Rostros nuevos atrapados con rostros viejos, todos se miran discretamente, curiosean sobre los demás, curiosean sobre los rostros nuevos y también sobre los antiguos. Nuevamente escudriñar el techo y las paredes, buscar ese detalle escurridizo que no existe pero que cada quien se empeña en observar. Nuevamente el viaje. El ciclo se repite una y otra vez.
