Ayer estaba sentado en la plaza Ñuñoa aprovechando el buen clima y conversando con mi amiga Naty, y entre todo el intercambio de ideas repentinamente nos pusimos a comentar esa curiosa capacidad (curiosa para nosotros) que tienen algunas personas para no estar jamás solter@s. Saltando de una relación a la siguiente en un mes, o como mucho en dos. Y pasando cada vez por relaciones largas, no un pololeo teenager de 2 meses.
Me causa curiosidad esa capacidad para resetearse y partir inmediatamente en otra cosa como si nada. Falta de amor? o de interés por lo que tenían? vaya a saber uno, tal ambas o ninguna, pero en mi opinión existe mucha gente que es capaz de hacer ese “salto cuántico” impulsados más que nada por la incapacidad de estar sólos (ojo, estoy construyendo un castillo en el aire, meramente teorizando sobre lo que veo, entiéndase como tal y no como explicación absoluta de mi parte). Incapacidad de estar sólos? qué quiere decir eso? Estar en pareja tiene evidentemente muchas cosas buenas, independientemente del cariño. En general tener polol@ se traduce en alguien con quien uno puede contar siempre, alguien que sabemos que nos va a acompañar al cine si se lo pedimos, alguien que sabemos que va a estar ahí si un viernes en la noche no tenemos nada que hacer (y por lo general te va a invitar al cumple al que va a ir, o va a ir a tu casa a ver una película, o simplemente va a estar hablando contigo por msn) .
Creo que esa “seguridad” es la que impulsa a algunas personas a hacer ese cambio rápido de pareja, a entrar en modo “tengo que encontrar alguien con urgencia”. Seguridad que desaparece cuando se acaba la relación y que usualmente reemplazamos con amigos y familia para conseguir un efecto similar.
A mi en particular me acomoda la soledad, voy al cine sólo, si no tengo nada que hacer un sábado en la noche veo una película y me acuesto simplemente. Pero hay personas que no. No les gusta. No se sienten bien sin ese “cinturón de seguridad”. Creo que ese es el motor de tal capacidad, que en ningún instante he señalado que sea negativa o positiva, pero que a mi en particular me causa curiosidad.
Pues sí, causa mucha curiosidad y es posible que tenga mucho que ver con lo que dices. Probablemente es un asunto de acostumbramiento también, si ya estás acostumbrado a tener a alguien cerca no será fácil dejar esa costumbre y te sentirás incómodo sin alguien al lado.
Ahora, si bien puedo entender la incomodidad de sentirse solo luego de pasar mucho tiempo con alguien, no puedo decir lo mismo del “Salto Cuántico”. Porque una cosa es que te incomode la soledad y otra es que tengas la capacidad de cambiar de pareja como quien se cambia ropa, lo cual ciertamente hace lucir a la pareja como una figura ya no tan importante para la persona en términos de ser individual, es decir, el apego es hacia la compañía y los “beneficios” de estar con alguien, pero no con esa persona en particular.
Por: RoMaNo el enero 16, 2011
a las 12:23 pm
Esa es la primera impresión que dejan esos cambios rápidos de pareja…hay un poema de Mauricio Redolés al respecto, se llama “True Egoistic Love” y es expresa justo ese punto:
True egoistic love
Piensa que cuando me hechas de menos
en realidad no me hechas de menos,
sino que te hechas de menos a ti misma conmigo haciéndote compañía.
Porque cuando yo te hecho de menos
en realidad me hecho de menos a mi mismo a tu lado.
True love.
Egoistic love.
Por eso envejecemos.
Por: Johnny Umbrellas el enero 16, 2011
a las 12:52 pm