Muchos recuerdos escolares me trae esta canción, una buena época. Era bueno ser cabro chico…derrepente me gustaría volver a ser chico. Se pasa bien en la media…amigos y mucho tiempo libre, que mejor?
…por ahora no escribo nada más decente porque estoy atareado hasta la asfixia.
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Ella subió corriendo la escalera ¿cuántas veces lo había hecho antes? ¿cuántas veces desde que era niña que había corrido a esconderse en su habitación? sin embargo ahora todo era diferente. Esta vez no podía esconderse.
Rauda entró en su habitación, cerró la puerta y se paró detrás mientras sus padres se apresuraban en llegar hasta la aquella barrera que los separaba. Miles de veces se le había pasado por la cabeza este momento y sin embargo nunca creyó que realmente pasaría. Una y otra vez había pensado en como sería, planificado cada una de las acciones, cada una de las cosas que haría y diría, reparado en cada uno de los detalles como el más laborioso de los artistas y a pesar de eso ahora que sucedía no era como se lo había imaginado.
Reflexionó un breve instante en como había llegado a suceder todo esto, mientras afuera sus padres golpeaban con desesperación la puerta.
Por un instante todo se tornó anacrónico. Se miró las manos. Ahí estaban como siempre, sus delicadas manos con sus delgados dedos que por largos 25 años había utilizado diariamente en cada uno de sus propósitos. Miró su cuarto un segundo eterno mientras los golpes apagados de los puños de su padre en la puerta, el desesperado movimiento de la cerradura y los gritos de su madre armonizaban la escena que corría en cámara lenta.
No sabía por qué, pero sabía que ese era el momento. Nunca más volvería a estar lista. Ese era el momento.
Sin apartarse de la puerta metió la mano a su mochila para buscar lo que siempre supo que sería. Sacó su mano cargada y la llevó a su boca, mientras pensaba que después de todo no era tan malo lo que estaba pasando.
Escuchó una vez más la voz de su padre y de su madre mientras su dedo se desplazaba suavemente para presionar por primera y última vez el gatillo.
Momento de colapso, por eso no he podido escribir nada. Por ahora les dejo una canción que me gusta mucho.
Hay si pudiera mi amor encontrarte
otra vez en el lugar de siempre
a la hora de siempre.
tal vez, me entenderias, lo se…
hay si pudiera, tal vez,
encontrarme otra vez
y contarte las cosas que un dia callé
por el bien de ambos, sabes?
si pudiera mi amor explicarte
el por qué fui solo esa noche
a dónde ambos soliamos ir
¿sabés donde estoy?
dónde estoy ahora tal vez…
Nekro:
“sabés amor, a veces no todo es eterno
como mi amor por ti,
tenía un presentimiento y te menti.
yo tenía un pacto, debia cumplir
y no quería involucrarme,
ni llevarte a donde tu no debias ir.
no, no me escape de ti,
estoy tras las rejas
y ellas me separan de ti”
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Y un día desperté y salí volando por la ventana. Nunca más volvería a mi hogar, nunca más volvería a ver a nadie de los que formaban mi antigua vida y a pesar de que era algo que sabía sin tener una razón todo el tiempo estuve muy seguro de ello.
Volé miles de kilómetros y centenares de millas, recorrí un puñado de naciones, naciones ultra marinas cubiertas por el polvo de los años, perdidas en la inmensidad de la imaginación humana, viajé por lugares donde el tiempo había dejado de transcurrir y todo seguía siendo como había sido desde que sus habitantes tenían memoria. Transité por interminables montañas que se alzaban colgadas del cielo y sentí el frío abrazo de un par de polos que jugaban a las escondidas tras una gran bola azul mientras una y pálida doncella los observaba.
Volé y volé y en volar encontré mi vida, volando supe que nunca fui un hombre ni tampoco un ave, sino que era alguien que necesitaba volar, que cada vez que sentí ansias de hacer algo, de terminar con ese letargo que la vida nos inyecta, que cada una de esas veces que sentí ganas de salir corriendo a alguna parte o hacer algo grandioso, siempre era mi cuerpo pidiéndome que volara.
Al fin sabía lo que quería en la vida, ya no estaba más la sensación de que los años pesaban cada vez más en una espalda que día a día se cansaba de cargar con el peso del tiempo que se acumulaba. Volé tanto como pude, tanto como me fue permitido, hasta que un día encontré mi nido. Sin siquiera verlo supe que era mío, alguien lo había puesto ahí e indudablemente sabía que tarde o temprano llegaría a reclamarlo.
Me acerqué y vi que había un papel, lo tomé y leí “Ahora eres libre. Puedes seguir volando”. Me quedé y anidé por todo un invierno, nada fue como antes, ya había volado, ya no estaba intranquilo.
Durante todo ese invierno planté 2 árboles a fuera de mi nido, un naranjo y un durazno que seguirían ahí por tanto tiempo como quisieran. Escribí un libro con un cuento por cada año que estuve sin volar, por cada año que estuve preso de mis propias ansias. Finalmente el último día del invierno tomé el libro y lo dejé dentro del nido, escribí una nota y la dejé al lado del libro. Ese pequeño paraíso sería mi hijo y acogería al siguiente que descubriera que todo lo que necesitaba era volar.
Ahora mi vida estaba completa, ya había hecho todo lo que esperaba: había sido un hombre, había estado atrapado pero finalmente había volado, había conocido muchos lugares y había encontrado un nido, había plantado dos árboles, había escrito un libro y había dejado un hijo en la tierra. Mi misión estaba cumplida.
Alcé mis alas, volé hacia el horizonte y nunca más regresé.
Refulgente se aproxima el juggernaut azufre por las arterias de la gran máquina. Envanecido de su potencia se desplaza esquivando a las demás partículas. Con soberbia observa el grupo que a lo lejos espera y caprichosamente decide si se detendrá.
Esta vez se detiene y rápidamente todos se montan en el mordaz transporte que parte furioso a seguir con su camino, moviéndose de forma antojadiza en la gruesa arteria y sin reparar en los demás entes que se desplazan junto a él. De un lado a otro según su humor mueve su pesada humanidad de leviatán, mientras los demás deben intentar sobrevivir y sobrellevar su presencia.
Se aproxima otro grupo a lo lejos…esta vez los ignora.
Es momento de dejar a una parte de los que subieron antes. Molesto por la interrupción detiene su colosal engranaje, rápidamente y antes de que la bestia monte en cólera bajan quienes deben, luego se reanuda la frenética marcha.
Una y otra vez se repite el ciclo…otro grupo en lontananza, pero una vez más no se detiene. Una señal! se debe parar!…no lo hace. Un nuevo grupo aparece en el frente…se detiene ¿por qué paró esta vez? sólo su mente de monstruo contiene la respuesta y es algo que está dispuesto a llevar hasta su tumba.
Y así se repite la historia, inyectando con cada movimiento un poco de ira en el torrente sanguíneo de la gran máquina.
Tengo un mal presentimiento…algo me dice que se aproximan momentos oscuros. Ojalá sea todo mi imaginación, aunque hasta ahora un par de “señales” me hacen creer que algo malo viene en camino y me da miedo pensar fríamente lo que significaría. Mas encima y como si fuera poco, de la nada mi vieja empieza a hablarme de lo mismo…al parecer a ella también le atormenta un poco y eso es lo que más miedo me da, la coincidencia que justo los dos tengamos esa sensación sin haber hablado al respecto.
Sin comentarios…ojalá sea todo un delirio paranoide.
Esta canción es de mis favoritas, es sencillamente hermosa…escúchenla si pueden, no se si es porque yo he escuchado el disco completo y eso me hace ver la canción de otra forma o que, pero cuando la escucho me siento cuáticamente trasladado a una isla tranquila y solitaria, no se que será pero la verdad que ese disco (Islands de King Crimson) tiene algo muy especial…por favor, disfrutenla.
Earth, stream and tree encircled by sea
Waves sweep the sand from my island.
My sunsets fade.
Field and glade wait only for rain
Grain after grain love erodes my
High weathered walls which fend off the tide
Cradle the wind
To my island.
Gaunt granite climbs where gulls wheel and glide
Mournfully glide oer my island.
My dawn brides veil, damp and pale,
Dissolves in the sun.
Loves web is spun – cats prowl, mice run
Wreathe snatch-hand briars where owls know my eyes
Violet skies
Touch my island,
Touch me.
Beneath the wind turned wave
Infinite peace
Islands join hands
neathe heavens sea.
Dark harbour quays like fingers of stone
Hungrily reach from my island.
Clutch sailors words – pearls and gourds
Are strewn on my shore.
Equal in love, bound in circles.
Earth, stream and tree return to the sea
Waves sweep sand from my island,
From me.
Llegamos al edificio sin saber realmente que esperar. La entrada era tan oscura como la noche que nos rodeaba, las sombras envolvían todo haciéndolo impenetrable e infinito.
Un segundo de pie mirando la entrada bastó para decidirnos, mientras entrabamos miré hacia el fin de la cuadra sólo para ver el reflejo oscuro de una silueta que nos vigilaba. Paredes verdes y olvidadas nos conducían a donde no conocíamos. Avanzamos por el oscuro pasillo, raudos y con decisión, sin mirar atrás, sin pensar. El edificio nos contemplaba mientras nos deslizábamos con agilidad por sus sombrías arterias.
Su pelo se agitaba al paso del aire, marcando las líneas de su pálido rosto con suaves tirabuzones de cabello. Lo único brillante que podía observar en el oscuro camino era la luz que reflejaba su dorado pelo. Su ropa negra parecía alimentarse de la noche, luciendo insondable e inalcanzable.
Cuando llegamos a una puerta se detuvo y volteándose dijo – llegamos, aquí es. Sus ojos verdes brillaron en la inmensidad, saturados de ansiedad y misterio. Tomó el pomo de la puerta con la mano izquierda y girándolo con determinación entramos en la habitación.
Vacía e inmensa yacía depositada en el edificio, como viejo y olvidado órgano del antiguo ser en que nos encontrábamos. En medio de la habitación había una pequeña mesa, cuadrada, no muy alta, y en encima una fotografía. Nos acercamos a través del longevo el piso de madera que no dudó en quejarse a nuestro paso, tomó la fotografía y la miró un segundo mientras yo frente a ella podía escuchar mis latidos rompiendo el silencio. Levantó la vista y me miró a los ojos. No fueron necesarias las palabras.
Salimos deslizándonos una vez más por oscuros pasillos. Una vez fuera ella me tomó por la cabeza y presionó su boca contra la mía – busca tus cosas – dije – yo voy por el resto – a lo que ella respondió – realmente nunca sabremos quienes somos, verdad?. Desapareció en la oscuridad, en ese momento miré una vez más hacia el final de la cuadra y el tibio reflejo de la sombra una vez más apareció ante mí. Aún nos vigilaban.
Me oculté entre las sombras y esperé. Cuando volvió subimos al auto y partimos sin demora, ambos sabíamos a donde debíamos ir.
Como sombras viajamos por la cuidad que a esa hora dormía profundamente, almas en pena que devoraban la distancia a toda velocidad. Llegamos sin tiempo ni espacio, la noche aún arreciaba alrededor. Al bajar del auto vi a uno de ellos escabullirse entre los edificios – he visto a varios – dijo ella.
Nos movimos con perfecta coordinación en una danza ejecutada miles de veces antes y afinada con cientos de años de evolución. Nuestros cuerpos caminaron y se trenzaron en una familiar vorágine de destrucción. Al final de la pétrea danza de muerte el brillo del fuego lo envolvía todo, su cabello se alimentaba del ardor de la luz que desgarraba la noche y sus ojos relucían ante la visión de la devastación.
Esta vez yo presioné mi boca contra la suya. Que nos queda? – preguntó con aire de decepcionada satisfacción – seguir buscando - respondí.
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Lejos una de las mejores películas que he visto en la vida…tremendamente simbólica, me resultó fuertemente cargada de sensaciones y con un grupo de historias que no sabría bien si describir como lindas, tortuosas o ambas…creo que un poco de ambas.
No estoy muy de ánimo para comentar de forma muy objetiva ni extensa la película, sólo voy a decir que Dolls de Takeshi Kitano presenta 3 historias de amor incondicional, tortuoso e intenso (con el tiempo y lo que he visto de cine arte y cine oriental es que casi todas las películas son de amor, presentado de diversas formas y con fines y tramas muy variadas, pero amor al fin y al cabo)…a mi al menos me dio mucho que pensar la película.
Y plus a todo esto es que la estética y la fotografía son realmente envidiables…para que me crean aquí hay una escena con la que parte la película, no es la primera escena de la película, pero si una de las primeras.
PS: si yo fuera ustedes vería esta película, no creo que se arrepientan…ahora me devuelvo a la oscuridad de mi cueva.
